sábado, 28 de marzo de 2015

Las mayorías del 2015.

De una población de 47 millones el censo electoral en el 2011 para las generales de entonces fue de 35,7 millones, un 76%. Votaron 24,6 millones, un 69% del censo y 52% de la población; la abstención fue de 11,1 millones, un 31% del censo; y votos nulos fueron 317 mil y en blanco 333 mil.

El pp consiguió una mayoría absoluta en el parlamento con 10,9 millones de votos, es decir, arrasó con un 24% de la población y un 30% del censo, menos que abstenciones, votos en blanco y nulos se dieron. El psoe vino después, con 7 millones de votos, menos que habitantes tiene Cataluña, por ejemplo.

No tiene mucho sentido que un partido con esa cifra de votos pueda ejercer la mayoría absoluta tan alegremente. Tampoco lo tiene permitir que los partidos puedan prometer cualquier cosa conscientes de que no la van a cumplir, de manera que hemos ido votando sin elegir realmente nada, y así puede decirse que la democracia nos ha servido todo  este tiempo principalmente para ir echando a unos y otros cada 4 años, mientras se han ido turnando sin responsabilizarse nunca de sus resultados.

Para votar sólo hace falta tener 18 años y estar inscrito en el censo electoral, ser español, no estar en la cárcel ni en un psiquiátrico, y con varios matices algún caso más. El criterio que sigue la gente cuando vota no lo tengo muy claro, pero da la sensación de que uno vota al final para que no salgan los otros, no porque espere gran cosa de los suyos. En unas elecciones no hace falta tener razón para ganarlas, basta realmente con ser más que los otros. Se puede dar perfectamente el caso de que una mayoría de votantes en un país sea idiota: serán idiotas, pero son un montón, y el número decide.

Se nos viene otro año de elecciones, incluidas las nuevas generales para las Cortes, y la democracia española va adquiriendo experiencia a medida que reconoce sus errores, y parece que esta vez el pasotismo del votante medio español, sobre el que se construyó la mayoría absoluta del pp, puede cambiar de signo y apuntar en otra dirección. Mal que les pueda pesar a unos cuantos, las cosas tienen que cambiar porque así es la vida y este mundo.

3 comentarios:

  1. Germán: a mí me gustaría que se pudieran votar a las personas...no a los partidos...No sé quién ganará estas próximas elecciones...pero dudo mucho que ninguno de los partidos que hay solucione realmente nuestros problemas...mucho prometer y después de ganar..todo sigue igual o peor...una buena Semana Santa. Un beso

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  2. Una interesante reflexión sobre la realidad de nuestra representación....

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  3. Sin una reforma de la ley electoral que suprima el sistema proporcional de listas , cerradas o abiertas da lo mismo , y que introduzca el principio representativo del elector con el sistema uninominal de mayoría absoluta en pequeños distritos electorales , será imposible la renovación de la clase política , este o no corrompida. Y sin una reforma de la Constitución que suprima la forma parlamentaria de Gobierno y que introduzca el principio divisorio del poder, con el sistema presidencialista , será imposible que el poder legislativo pueda controlar y evitar la corrupción del poder ejecutivo del Estado . Estas dos reformas son el único modo político de eliminar las condiciones objetivas de impunidad que la corrupción necesita para desarrollarse .Los profesionales del poder , que fabrica el Estado de partidos , ya no sirven para este cometido . Cuando los hombres de la izquierda entran en palacios no salen como entraron, sino llenos de asombro y de afán de emulación

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