viernes, 15 de mayo de 2015

Memento mori.

Recordad que todos la vamos a palmar un día u otro y que no nos podremos llevar nada al otro barrio. Darías cualquier cosa entonces por poder zafar, pero ya no te quedará nada que ofrecer. Allí la salvación no se puede comprar ni siquiera con dólares, y no te valdrá de nada ser el más rico en el cementerio. Allí el Psoe y el Pp no harán trampas con la ley del suelo ni con las Cajas de Ahorro, y cuando un banco quiebre no servirá de nada que lo paguemos entre todos. Allí todos seremos unos completos deshauciados: todo lo que tienes y atesoras, tu casa, tu mujer, tu marido, tus niños, tu tele, tu coche, tu ropa y todo en lo que has ido depositando cada trozo de tu corazón, se perderá irreversiblemente y sólo nos quedará el rancio sabor de la nada. No tendremos un pasado por el que pagar ni un futuro que trabajar, y por lo tanto el presente dejará de existir. Los ministros de trabajo no te alcanzarán con sus reformas laborales y sus semptiernas buenas noticias según las últimas estadísticas, mientras el paro sigue descontrolado con los contratos basura y las ETT. La patronal y los sindicatos se quedarán atrás en sus discusiones absurdas, y no tendrás que aguantar al imbécil de tu jefe ni a tu empleado idiota. Allí las clases medias dejarán de pagar los impuestos de todos con sus nóminas y serán lo mismo que los ricos, que no pagan nada. Allí los buenos y los malos se pudren y hieden todos por igual, y no hay otra corrupción que no sea la de la carne, tanto para el de más alta cuna como para el último pringado. No tendrás que soportar a los listillos de turno que dicen estar recortando a “Papá Estado” por tu bien, mientras lo hacen por el suyo. No tendremos que aguantar a De Guindos, ni las gracias de Esperanza. No habrá más Aznar, no más Felipe, no más Bankia ni más Rato. El rey no dará discursos por navidad, ni la Cospedal ruedas de prensa. No tendremos que aguantar más memorias de Alfonso Guerra, y ya no habrá más mítines políticos de ésos a los que una persona normal no iría nunca. No tendremos que pagar las Faes ni a Ideas. Rajoy dejará de meter la pata en su pantalla de plasma, y no tendremos que aguantar las explicaciones de Montoro. Ciudadanos no tendrá tiempo de engañar a nadie y los de Podemos se darán cuenta de que no. No habrá norte ni sur, y no sabremos dónde quedará la derecha y la izquierda. El votante medio español dejará finalmente de votar sin elegir nunca nada y se dará por vencido, y España dejará de existir pese a lo que diga la Constitución del 78 y el TSJ. No habrá Senado ni Diputaciones provinciales. Yo si me aparezco como un fantasma pienso hablar en catalán, para fastidiar todos los que hablan mal de Cataluña por pedir lo que nos corresponde. Por fin la justicia humana no nos alcanzará: no te meterán en la cárcel por ejemplo por fumarte un porro, ni tiraremos el dinero persiguiendo a los traficantes y llenando las cárceles con toda esa gente; y la prostitución dejará de ser un vergonzoso submundo en el unas pobres sin protección social tienen que sobrevivir como pueden porque la gente que a sí misma se llama de bien no les deja legalizar su situación. Tampoco habrá controles variables de velocidad ni toda la industria de la multa, ni tendremos que pagar la basura de la tele, y nos libraremos de la prensa española y las tertulias hablando de la crisis, las sgae, los premios Goya, el cine español y el festival de Eurovisión, porque Europa ya no estará ahí y España, con sus chiringuitos autonómicos y subvenciones, tampoco. Y tú, a saber dónde estarás.

Pero no hay por qué ponerse tristes. Nos habremos quitado un peso de encima. Incluso nuestro propio peso.

1 comentario:

  1. Germán: te imaginas que todos esos que nombras se pongan a jugar a la ruleta o al parchís?..Una cosa tengo clara: venimos a este mundo en medio de dolores (somos tan pequeños que lo olvidamos), seguimos padeciendo más o menos en nuestra vida...sólo espero que la muerte sea dulce y rápida. Un besito

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