domingo, 21 de junio de 2015

20 años de desempleo en España, y lo que nos falta.

En 1994 el gobierno de Felipe González preparó la reforma laboral con la que se daba la entrada a las ETT y los llamados contratos basura: se establecían contratos de formación hasta los 25 años y de prácticas con los que se pagaba bastante menos que a cualquier otro trabajador haciendo lo mismo, además de facilitar el despido. El paro había llegado al 25% ese año, del cual un tercio era juvenil. Teníamos 4 millones de parados en un país de 39, 16 de población activa y 12 de ocupados.

La temporalidad de los contratos hizo aumentar el número de ocupados disminuyendo la cantidad de parados, pero era una manera de disimular el problema de fondo de un cierto desempleo estructural en este país. En cuanto al aumento de contratación de los jóvenes, no hubo tal y la temporalidad siguió dejándolos cada vez más afuera.

La emigración de los 60 y 70 hizo de válvula de escape al desempleo que generó la economía de la posguerra. Luego disimulamos con al boom de la construcción una economía mal estructurada. Y ahora maquillamos el problema con contratos basura de incluso una hora a la semana para hablar del aumento de ocupados y descenso de parados.

En el primer trimestre del 2015, tras casi 4 años de gestión del PP, contamos con unas cifras parejas a las de ZP cuando se tuvo que ir: 17,5 millones de ocupados y 5,5 de parados. Estamos en las mismas y hemos perdido 4 años.

Naturalmente las cifras no son las mismas para toda España: van del 16% de los vascos al 30 y pico de Andalucía y Extremadura. Según los datos de esta última EPA quienes lo tiene más negro son las mujeres de Melilla, con un 44% de paradas. Respecto de los menores de 25 años, un 50% no accede al mercado de trabajo.

En pleno S. XXI sería cuestión de plantearse ya qué clase de modelo productivo queremos tal como se ha organizado el mundo. Por ubicación y cultura este país debería hacer un esfuerzo para actualizarse con una reforma de la educación según son nuestras necesidades actuales de primer mundo, renovar la cultura empresarial y del trabajo y toda la normativa laboral, y a partir de ahí ir completando el plan. Sin embargo no va a resultar tarea fácil: los partidos que tenemos no brillan precisamente por sus ideas ni por su compromiso con el bien general; el debate político español lleva años en un nivel muy bajo y el votante medio español tampoco parece estar a la altura de las circunstancias. En definitiva, hay demasiados intereses de por medio como para permitir que un cambio semejante pueda dar lugar.

Me temo que nos espera más de lo mismo durante una buena temporada. 

2 comentarios:

  1. Demasiados intereses (económicos...)

    Saludos

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  2. Plas, plas, plas...por tu post....Pero como bien dices....nos espera más de lo mismo durante una buena temporada...quizás ¿es que a los que mandan no les interesa que esto cambie? un beso

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