miércoles, 29 de julio de 2015

El despertar de un sueño hawaiano.

Esta mañana he soñado que sonaba esta música en el despertador de mi móvil, y después de un rato escuchándola en mi imaginación nota por nota me he despertado, no dentro del sueño sino de verdad. Con las guitarras hawaianas de fondo soñaba con un paraíso de cielos azules y claros, de mares cálidos y arrecifes de coral envueltos de peces de colores, en una playa de una pacífica isla a la sombra de unas palmeras, con las montañas verdosas de fondo hechas de vegetación tropical y aves del paraíso entre las ramas de un árbol del mango, más allá de las preocupaciones de la exigente realidad que me envuelve y atosiga a veces hasta agotarme, con una sensación de libertad para no hacer nada y sin ningún sentimiento de culpabilidad por mi pereza, en una especie de plenitud en la que comprendía el sentido de esta vida.

Me he despertado y sentado en el borde de la cama, pensando ya en las cosas que me esperaban por la mañana en el trabajo, y me he esperado a que efectivamente sonara de verdad esta música. Y mientras la escuchaba me venían las imágenes del sueño que se iban desvaneciendo hasta que ha terminado.


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