jueves, 7 de enero de 2016

Un viaje a las estrellas. Capítulo 1: Un despertar inquietante.

La siguiente historia por entregas empezó con una frase que se me ocurrió de pronto sin venir a cuento aparentemente de nada: “Herman se despertó en su catre con la misma sensación que al acostarse: las cosas no iban bien en la nave”. Le di vueltas al asunto y entonces lo continué con el párrafo que sigue ubicándolo en el contexto de una historia de ciencia ficción:

Herman se despertó en su catre con la misma sensación que al acostarse: las cosas no iban bien en la nave. Sólo pudo dormir un par de horas, tenía que volver enseguida a la reparación de tuberías y válvulas en el sector 7. La soldadora rusa Natasha llamó a la puerta de su camarote y entró directamente sin esperar respuesta. Le traía con buen humor un café potente y un croissant recién hecho. Lo dejó sobre una mesita, se sentó en una silla y mientras él se tomaba el café con cara de sueño ella le explicó con su inglés de marcado acento ruso las últimas noticias que había escuchado en la cafetería mientras esperaba que le sirvieran. Llevaban dos semanas trabajando juntos hasta el agotamiento en esa reparación y habían formado un buen equipo. Y así se fue creando algo entre los dos que iba más allá de lo profesional aunque no hablasen de ello, el trabajo era demasiado importante como para distraerse en cosas personales. De fondo tenían presente el incidente sucedido semanas atrás en el sector 8. Quizás incluso presagiaban ya de alguna manera lo que no mucho después iba a suceder.

Y ahí me quedé, incapaz de llevar esta ficción más allá.

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