domingo, 10 de enero de 2016

Un viaje a las estrellas. Capítulo 14: Una cena a la luz de las velas.

Yo ahora mismo no estoy aquí escribiendo todo esto mientras tú lo lees, lo mismo que tú tampoco estabas ahí mientras lo escribía. Ahora que lo lees tal vez haya pasado mucho tiempo, y ya ni me acuerde de todo lo que pasó en estas páginas. Y he modificado tanto el texto que no puedo decir qué palabra he escrito antes o después, ni dónde está el principio ni el final: de pronto me doy cuenta de que empiezo a no entender nada de lo que está sucediendo en esta novela. Así que con este capítulo daremos por finalizada la primera temporada de “Un viaje a las estrellas”.

Herman se tomó su segundo café en la barra, se puso de pie y entonces le ofreció la mano a Natasha, que se la quedó mirando.

- No es lo que parece. No debemos separarnos mientras recorremos la nave.

Ella se rió y le preguntó:

- ¿Es realmente necesario?

- Es imprescindible.

Y así de la mano recorrieron la nave sin hallar a nadie más. Fueron al sector 8 para ver la nube y descubrieron que tampoco seguía ahí. Herman murmuró:

- Nos ha cerrado la puerta... No sé qué busca esa cosa, pero me parece que quiere que participemos en su juego.

- Herman, cómo me hallaste.

- No estoy seguro... Recuerdo haberme metido conscientemente en la nube… De alguna manera yo estaba luego afuera revisando la reparación, entré y no hallé a nadie, tenía tu móvil en mi bolsillo y llamé... Es todo un poco confuso, pero creo que la nave está en dos lugares a la vez, lo que no sé es si nosotros también, así que me me subí a una cápsula de reconocimiento e intenté ir de un punto al otro, así di contigo. El orden no lo tengo claro, es como si los recuerdos se mezclaran... Entremos a ver la reparación.

Natasha se dio cuenta de que la había ido a buscar más allá del tiempo y el espacio, y se lo quedó mirando sin palabras. Herman iba a soltar la mano pero ella se la sujetó.

- Por si acaso.

Entraron en la zona de reparación y vieron que seguía tal como la habían dejado. Los dos estuvieron de acuerdo en que deberían terminar el trabajo y tratar de reconducir la nave:

- ¿Cuánto tiempo crees que puedes necesitar para terminar toda esa soldadura?

- No más de diez días. Seguramente menos.

- Reunamos todo el material y los utensilios para empezar a trabajar lo antes posible, y luego intentaremos reactivar el motor.

Luego fueron a la cabina del piloto para comprobar la posición de la nave y verificar las coordenadas temporales: no encontraron ninguna contradicción, todos los dispositivos espaciales de la nave y sus relojes coincidían con total exactitud. Todo parecía normal, excepto que el resto de la tripulación, la nave de rescate y la nube ya no estaban ahí. Probaron en la sala de transmisiones una vez más las comunicaciones y no dieron con nadie. Luego probaron con el móvil pero ni siquiera tenía señal.

- Ya está bien por hoy. Vamos a cenar.

- Y qué hacemos con las manos.

- Las tendremos que soltar un momento. La nube marrón no está, no creo que nos llevemos de momento ninguna sorpresa, pero es verdad que será mejor no separarse. Empiezo a estar un poco cansado ya de tanto misterio, vayamos a cambiarnos y luego al comedor.

El comedor tenía un mirador espectacular. Así que prepararon una mesa para dos, y colocaron un par de velas con una flor que habían sacado del invernadero del laboratorio. Él preparó de cena una ensalada y un guiso de carne con patatas y setas, y sacó de la bodega de Radha también una botella de vino blanco. Por primera vez veía a Natasha vestida de mujer, sin su mono verde de trabajo y con el pelo suelto por atrás. Herman se había afeitado, y puesto su camisa hawaiana, bermudas y sus zapatillas deportivas.

Durante la cena hablaron de las posibilidades que tenían. Mientras terminaban la reparación intentarían localizar la otra posición de la nave para saber lo que había de cierto en el recuerdo de Herman. Si eso no funcionaba, entonces se dirigirían a la estación base. Ella trajo unos cafés y el postre, y ya satisfechos al final giraron un poco las sillas para mirar directamente por el ventanal el espectáculo del espacio exterior. Herman dijo, sin dejar de mirar el mogollón de estrellas brillando en una oscuridad que llegaba hasta los extremos del universo:

- Este viaje me ha afectado de alguna manera. El otro día me entraron ganas de contemplar un amanecer en la tierra, sentir el sol de la mañana en mi rostro y ver los cerezos en flor en donde vivo. Ha habido días en que miraba las estrellas y me parecía ajeno a cualquier emoción. El universo me ha resultado muchas veces monótono y aburrido, y me enrolé pensando en que volvería a casa algún día. Y sin embargo, en el fondo me siento que pertenezco a todo eso de ahí fuera.

Natasha le sonrió, le sirvió un poco más de vino, y añadió:

- En realidad no estamos tan mal de momento. Mantener la nave en marcha sólo 2 personas puede resultar complicado, siempre falla algo. Será nuestra pequeña aventura.

Herman tomó su mano, le miró a los ojos y entonces le preguntó directamente:

- Natasha, ¿eres una espía?

A ella le cambió la expresión, se sonrojó, dejó ir su mano y apartó la mirada un momento. Luego lo volvió a mirar y asintió con la cabeza.

- Siento de verdad no habértelo dicho.

- No me importa para quién trabajas ni lo que andas buscando. Lo que quiero saber es si formamos un equipo y si me he equivocado en venirte a buscar.

Ella le volvió a mirar, y dijo sin lugar a dudas:

- No te has equivocado. Lo he estropeado, ¿no?

- No, para nada. En las circunstancias actuales esas pequeñas rivalidades tribales no parecen tener demasiada importancia. Realmente me da lo mismo.

- Mi misión consistía en averiguar los resultados del trabajo de tu amigo el indio.

- Pues me parece que los estás experimentando de primera mano.

Ella se lo quedó mirando tratando de comprender el comentario. Entonces acercó su silla junto a la de él, y se quedaron mirando las estrellas con una copa de vino en la mano a la luz de las velas.


Defying Gravity

I live on a big round ball (Vivo en una gran bola redonda)
I never do dream I may fall (Nunca me imaginé que me pudiese caer)
And even one day if I do (Y si incluso algún día lo hiciese)
Well I'll jump up and smile back at you (Me levantaría de un salto y te sonreiría de nuevo)
I don't even know where we are (Ni siquiera sé dónde estamos)
They tell me were circling a star (Me dicen que dando vueltas a una estrella)
Well I'll take their word, I don't know (Bueno, habrá que creérselo, qué sé yo)
But I'm dizzy so it may be so (Pero siento el mareo, así que seguramente es así.)

I'm riding a big round ball (Voy sobre una gran bola redonda)
I never do dream I may fall (Nunca me imaginé que me pudiese caer)
And even the high must lay low (E incluso lo más alto tiene que desplomarse)
But when I do fall I will be glad to go (Para cuando me caiga estaré contento de irme)
Yes when I do fall I will be glad to go (Sí, cuando me caiga estaré contento de irme.)

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