jueves, 7 de enero de 2016

Un viaje a las estrellas. Capítulo 8: Un rescate inesperado.

La naturaleza de la nube marrón era un enigma. Después de reconocerla con la tecnología más avanzada que se pueda imaginar, no se le encontró ningún rasgo físico de realidad: solamente resultaba visible de una manera fantasmagórica a los ojos humanos, y se suponía que algo había tenido que ver en la avería del sector 8. Su misterio consistía en que no se podía comparar e identificar con nada parecido de lo que se tuviera conocimiento: llamarla nube y decir que era marrón era nada más que una manera burda de referirse a ella por parte de la tripulación para poder al menos hablar de ello. Pero entonces, si no consiguieron detectar ninguna estructura física al analizarla, ¿cómo es posible que la pudiesen ver? Todos, al pensar en ello, sentían la sospecha de que fuese lo que fuese aquello, quería hacerse ver entre la tripulación.

La nave de rescate llegó con un retraso de dos semanas a los seis meses previstos. Es una característica muy humana dejarse detalles incluso en nuestros planes más perfectos, y desde ese desconocimiento se cuelan los contratiempos. Se trataba de una nave diseñada para ese tipo de misiones, rápida y bien equipada. Las comunicaciones con nuestra nave habían cesado al cuarto mes, y ya no tenían ni idea de lo que les podría estar sucediendo allí. La estación central ordenó el protocolo de emergencia y decidió en cualquier caso el abordaje con precauciones. Pero cuando llegaron a las coordenadas la nave no estaba donde se suponía que debería estar. Se rastreó el cuadrante sin hallarla, y por casualidad captaron una señal de lo que parecía ser un dispositivo móvil. La rastrearon, detectaron su origen y así dieron con la nave. De pronto apareció ante ellos misteriosa, con apenas luz ni el interior ni en exterior, silenciosa y apariencia de abandonada. La exploraron visualmente por todas partes y entonces fueron a conectar para el abordaje. El equipo de epidemias entró junto con un pelotón de asalto. Los pasillos, camarotes y salas estaban iluminados con las luces del generador de emergencia. Desde la nave de apoyo miraban en un monitor las imágenes que transmitía la avanzadilla que permanecía unida en esa exploración. El mando que lideraba el grupo dijo al centro de operaciones que no se veía a nadie, y continuaron su recorrido. De pronto un técnico de la nave de apoyo volvió a captar una señal del móvil de antes.

- Sector 14, suena en el sector 14... La cafetería.

Se dirigieron hacia allí y entonces vieron a una muchacha vestida con un mono ensuciado de marrón que se estaba tomando un café en la barra. Se aproximaron a ella y la rodearon manteniendo la distancia.

- ¿Hay alguien más? Identíficate.

Era Natasha. Negó con la cabeza y se quedó mirando hacia la nada sin decir palabra. A su lado sobre la barra tenía un móvil que empezó a vibrar. Era el de Herman.

1 comentario: