sábado, 18 de julio de 2015

The Isle of Innisfree.

Hay una fragilidad básica del ser humano en un universo inhóspito, que parece hacerse y deshacerse fuera de la escala humana y que va de lo demasiado pequeño a lo demasiado grande. Por el espacio ahí fuera anda algo hostil y destructivo, lejano y desconocido, que sólo alcanzamos a ver de refilón muy de vez en cuando.

En ese marco se dibujan los sentimientos humanos, y con el horror al vacío de fondo cobran sentido el amor y la necesidad de los tuyos, así como el miedo y el sentimiento de pérdida.

A John Ford le gustaba esta canción, la puso de fondo en The Quiet Man y llamó al pueblecito irlandés en el que sucede la historia Innisfree: expresaba la nostalgia lejos de casa del que ha tenido que emigrar, y la emoción y dificultad del retorno.


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