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viernes, 26 de abril de 2019

“Le temps de cerises”: un recuerdo de Jean Baptiste Clément con música de Antoine Renard.

La letra de la canción la escribió Jean Baptiste Clément en 1866, y la música la pondría después Antoine Renard en 1868. Es una canción única, con su bonita y dulce melodía, las palabras que evocan un idílico tiempo de las cerezas, y lo más importante, el recuerdo de una muchacha llamada Louise que guardó Clément en el corazón.

Después de la rendición y captura de Napoleón III en la guerra franco-prusiana, los constantes reveses en el campo de batalla del ejército francés que continuaría la guerra sin él, y el extenuante asedio que sometieron los prusianos a la ciudad de París, un autoproclamado Gobierno de Defensa Nacional francés decidió capitular finalmente en Versalles en enero de 1871, bajo las condiciones del canciller Bismarck en lo que sería el nacimiento del nuevo imperio alemán. Pero París no había caído, y tampoco aceptó el armisticio firmado por el Gobierno de Versalles. Siguieron entonces los acontecimientos que dieron lugar en marzo a la insurrección de la Guardia Nacional parisina en la colina de Montmartre, y la instauración de la Comuna. Mientras los prusianos seguían sitiando la ciudad, con la hostilidad añadida ahora del ejército del gobierno de Versalles, el nuevo gobierno popular de la ciudad comenzó a promulgar leyes inspiradas por ideales más justos y democráticos. El propio Clément participó activamente en la política de la Comuna.

Los últimos días de la Comuna fueron dramáticos. Los versalleses consiguieron entrar el 21 de mayo por una de las puertas de París, y así empezaría la llamada semana sangrienta en una batalla que se iba a librar por las calles de la ciudad con una ferocidad brutal. Un par de días después, percibiendo la derrota, los más extremistas comenzaron a fusilar rehenes como represalia de los prisioneros de la Comuna fusilados en Versalles; y entonces a quemar palacios y lo que consideraban símbolos de la injusticia contra la que se habían rebelado, y que todo parecía presagiar que estaba a punto de volver. París ardía entre las llamas de los insurgentes, los cañonazos de las tropas regulares, y los tiroteos en cada esquina.

El domingo 28 de mayo, Clément participaba en los últimos combates, defendiendo la última barricada de la resistencia parisina en la calle de Fontaine-au-Roi. Fue allí, en pleno tiroteo y bajo los cañonazos del ejército de Versalles, que conoció a Louise. Lo cuenta el propio Clément:

“Entre las 11 y las 12 del mediodía, vimos venir a nosotros una muchacha de veinte o veintidós años que llevaba una canasta en la mano. Le preguntamos que de dónde había salido y qué quería hacer, y por qué se exponía de esa manera. Nos contestó, de manera muy sencilla, que era asistente médica y que la barricada de la calle Saint-Maur había caído; había venido para ver si necesitábamos sus servicios. Un viejo de la insurrección del 48, que no sobrevivió a la del 71, la asió por el cuello y le dio un beso. Era en verdad de una abnegación admirable.

A pesar de nuestra negativa a que se quedara con nosotros, ella insistió y no quiso dejarnos. Luego, cinco minutos más tarde, nos resultó útil. Dos de nuestros camaradas caían por el impacto, uno de un balazo en el hombro y el otro en el medio de la frente. Y así hasta perder la cuenta de las bajas. Cuando nos decidimos por retirarnos, si es que todavía nos daba tiempo, tuvimos que suplicar a la valiente muchacha que se diese por vencida y que se alejara de aquel lugar. Sólo supimos que se llamaba Louise y que era una obrera“.

La activista Louise Michel, que sobrevivió a la batalla, y que no era la Louise de nuestra canción, escribió en su crónica de aquellos días: “Instantes después, una terrible explosión despidió con la metralla todo lo que quedaba en la barricada, y moría en aquel tremendo bombardeo, que pudimos escuchar desde el campo Satory (cerca de Versalles) aquellos que habíamos caído prisioneros. A la asistente médica de la última barricada en su hora final, J. B. Clément le dedicó mucho tiempo después la canción de las cerezas. Nadie la volvió a ver.”

El 29 de mayo capitulaba la última resistencia de la Comuna: no había durado ni una primavera.

Las ejecuciones de miles de personas relacionadas de alguna manera con la Comuna se convirtieron en una matanza indiscriminada de una crueldad desproporcionada, completada por deportaciones y penas a trabajos forzados para los que lograron zafar de los pelotones de fusilamiento. Clément consiguió escapar de la masacre con un pasaporte falso hacia Bélgica, y luego se fue a Londres.

Volvió a Francia clandestinamente en 1875. Cinco años después decretaban la amnistía de los insurgentes de la Comuna, y entonces se fue a París. En una selección de canciones que publicó en 1885, dedicó “Le temps de cerises” a Louise.

En 1891 realizaba sus labores sindicales dedicándose al mismo tiempo a sus canciones en Charleville, cerca de la frontera con Bélgica. En el primero de mayo se producen unos altercados que terminan con las fuerzas del orden disparando y matando a varios manifestantes. Es arrestado y enviado a la prisión de Nancy por 2 años: los tribunales finalmente le reducen la pena a 2 meses. Un día, el director de la prisión lo llama a su oficina:

- Clément, un industrial de Nancy, que siente por su persona una gran simpatía, quisiera charlar un rato con usted. Le pido que no lo rechace. Para poder hablar con total libertad, les ofrezco mi jardín.

Sorprendido, Clément acepta la reunión. Entra en el jardín del director de la prisión y se entrevista con el personaje, Charles Keller, un ingeniero con ideas revolucionarias convertido en mecenas, también aficionado a las canciones populares, y que también había vivido los días de la semana sangrienta de 1871 defendiendo la Comuna. Keller le expresa la estima que siente por él y se ofrece a hacerle llegar tabaco, la comida que le apeteciese, cualquier cosa que pudiese desear o le resultara realmente útil mientras estuviese en la cárcel.

La conversación se vio entonces interrumpida cuando una ventana del apartamento del director de la prisión que daba al jardín se abrió de pronto. Y lo que pudo escuchar desde aquella ventana, cantada por la voz celestial de la hija del director, fue “Le temps de cerises”.

Clément escuchó la canción hasta el final. Y entonces se echó a llorar.

Jean Baptiste Clément le dedicó a Louise en 1885 una canción escrita en 1866, unos cuantos años antes que la conociese fugazmente durante los acontecimientos de 1871, y en unas circunstancias en las que no podía imaginarse todavía todo lo que iba a suceder después. Las palabras expresaban la nostalgia de un tiempo primaveral en el que los cerezos llenos de fruta harían de decorado para una historia de amor: desde luego, la comparación de las cerezas rojas caídas en el suelo como gotas de sangre, suenan a una premonición; lo sucedido en la primavera del 71 invitaba también a pensar en un paraíso perdido; y a final de mayo es cuando llega el tiempo de las cerezas. La corriente de simpatía y afecto que sintió por Louise al verla cruzar el campo de batalla con su cesta para atender tozuda e inútilmente a los heridos en medio del desastre que les rodeaba, en el esplendor de su vida y su juventud, le debió acompañar desde entonces y tuvo que pensar en ello a menudo: tiene algo de amor imposible, y confirma la idea que expresa la canción de que, a pesar de todo, merece la pena un mal de amor.

Jean Lumière la grabó en 1947: 45 años después de que muriera Clément, y unos 75 después desde que éste viese a Louise por última vez.



Quand nous chanterons le temps des cerises (Cuando cantemos en el tiempo de las cerezas)
Et gai rossignol et merle moqueur (El alegre ruiseñor y el mirlo burlón)
Seront tous en fête (Estarán todos de fiesta)
Les belles auront la folie en tête (Las muchachas hermosas tendrán su momento de locura)
Et les amoureux du soleil au cœur (Y los enamorados, el sol en el corazón)
Quand nous chanterons le temps des cerises (Cuando cantemos en el tiempo de las cerezas)
Sifflera bien mieux le merle moqueur (Silbará mejor el mirlo burlón.)

Mais il est bien court le temps des cerises (Pero es efímero el tiempo de las cerezas)
Où l'on s'en va deux cueillir en rêvant (Donde se van dos a recogerlas soñando)
Des pendants d'oreilles (Colgándolas como pendientes de las orejas)
Cerises d'amour aux robes pareilles (Cerezas de amor con vestidos a juego)
Tombant sous la feuille en gouttes de sang (Cayendo bajo las hojas como gotas de sangre)
Mais il est bien court le temps des cerises (Pero es efímero el tiempo de las cerezas)
Pendants de corail qu'on cueille en rêvant (Colgantes de coral que recogeremos en sueños.)

Quand vous en serez au temps des cerises (Cuando estéis en el tiempo de las cerezas)
Si vous avez peur des chagrins d'amour (Si teméis las penas del amor)
Évitez les belles (Evitad las muchachas hermosas)
Moi qui ne crains pas les peines cruelles (Yo que no temo las penas crueles)
Je ne vivrai pas sans souffrir un jour (No viviré sin sufrir un día)
Quand vous en serez au temps des cerises (Cuando estéis en el tiempo de las cerezas)
Vous aurez aussi des peines d'amour (Tendréis también penas de amor.)

J'aimerai toujours le temps des cerises (Siempre amaré el tiempo de las cerezas)
C'est de ce temps-là que je garde au cœur (De ese tiempo que guardo en el corazón)
Une plaie ouverte (Una herida abierta)
Et Dame Fortune en m'étant offerte (Y las ofertas de la dama Fortuna)
Ne pourra jamais calmer ma douleur (No podrán nunca calmar mi dolor)
J'aimerai toujours le temps des cerises (Siempre amaré el tiempo de las cerezas)
Et le souvenir que je garde au cœur (Y el recuerdo que guardo en el corazón.)

sábado, 20 de abril de 2019

“Y'a toujours un passage à niveau”: Pills et Tabet.

El dúo Pills y Tabet interpretó con su estilo durante la década de los años 30 el swing mezclado con la tradición de la canción francesa de los mejores compositores: Paul Misraki, Mireille y Jean Nohain, Delettre, van Parys, incluyendo las de Jean Boyer, incluso con composiciones propias tan divertidas como “Amoureux d'une femme nue” (enamorado de una mujer desnuda), o las que Georges Tabet escribió con su hermano. Tenían chispa e inventiva y eran ingeniosos, al tiempo que eran capaces de dejarse llevar también por el lirismo y su sentido de la belleza.

La canción “Y'a toujours un passage à niveau” (Siempre hay un paso a nivel), con música de Georges van Parys y letra de Jean Boyer, formó parte de la película “Prends la route!” de 1936, escrita y dirigida por el mismo Boyer, y cantada en esta ocasión por Georges Tabet.

En 1980 Tabet le contó a Brassens que hoy en día no se podría cantar porque ya no hay pasos a nivel, sino autopistas. Pero cuando hicieron la peli “Prends la route!” en 1936, sí los había, y el guardabarrera aprovechaba el momento de espera de los automovilistas mientras el paso estuviera cerrado, para venderles toda clase de cosas. Luego se pusieron a cantar juntos esta misma canción, y de nuevo, con 75 años, se volvió a lucir en las armonías del estribillo final.

Esta canción conecta en varios sentidos con “Ce petit chemin” de Mireille y Jean Nohain, que Jean Sablon cantó en 1933. Va del gusto de recorrer las carreteritas comarcales francesas flanqueadas de plátanos entre los campos cultivados, con conejos cruzándose por el camino y los insectos que se detienen en el parabrisas del coche para mirar lo que estás haciendo, en lugar de ir por el autopista a 130 km por hora para llegar antes a donde sea.



- Ah mais alors ! qu'est-ce qu'on attend ? On passe ou on n'passe pas ?
(¡Pero bueno! ¿A qué estamos esperando? ¿Se pasa o no se pasa?)

- Mais vous voyez bien, cher monsieur, que le passage à niveau est fermé...
(Pero puede usted ver perfectamente, querido amigo, que el paso a nivel está cerrado…)

- Oui, eh bien, j'ai pas de veine parce que les passages à niveau sont toujours fermés quand j'arrive!
(Sí, claro, no tengo suerte porque los pasos a nivel siempre están cerrados cuando yo llego.)

- Ah, qu'est-ce que vous voulez, ça, monsieur, c'est une question de chance! Le passage à niveau c'est comme la vie, on attend ou bien alors on passe tout de suite
(Ah, y qué quiere, esto, amigo, es una cuestión de suerte. El paso a nivel es como la vida misma, uno espera y espera, y entonces tienes que pasar a toda velocidad.)

Qu'on ait une huit cylindres (Ya tengas un ocho cilindros)
Ou un simple tacot (O una simple tartana)
Au but qu'on veut atteindre (Cual sea el objetivo que quieras alcanzar)
On n'arrive pas plus tôt (No se llega antes)
Qu'on passe comme une torpille (Ya pases como un torpedo)
Ou qu'on s'traîne comme un veau (O despacio como un ternero)
On se r'trouve en famille (Te encuentras en familia)
Devant l'passage à niveau! (Delante del paso a nivel)

Y a toujours un passage à niveau (Siempre hay un paso a nivel)
Qui barre la route (Que se interpone en el camino)
Ça vous dégoûte! (Eso nos fastidia)
On arrive ou trop tard ou trop tôt (Se llega o demasiado tarde, o demasiado pronto)
On passe tout d'suite (Se pasa enseguida)
Ou l'on fait le poireau (O te quedas más inmóvil que un puerro clavado en la tierra)

La barrière est en bas ou en haut (La barrera está abajo o arriba)
Ceux qui ont d'la veine (Los que tienen suerte)
Passent sans peine (Pasan sin apuro)
Les pas vernis restent le bec dans l'eau (Los que no, se llevan un chasco)
Y a toujours un passage à niveau (Siempre hay un paso a nivel)

Tenez, dans les écoles, (Fijaros en las escuelas)
Regardez les enfants (Mirad los niños)
Y en a qui sont des gnolles (Los hay que no son listos)
Y en a d'intelligents (Y también los hay inteligentes)
Mais plus tard, dans la vie, (Pero más tarde, en la vida)
L'premier est à la queue (El primero está en la cola)
Et l'champion d'l'idiotie (Y el campeón de la tontería)
Se trouve en tête parce que (Queda delante porque…)

Y a toujours un passage à niveau (Siempre hay un paso a nivel)
Qui barre la route (Que se interpone en el camino)
Ça vous dégoûte! (Eso nos fastidia)
On arrive ou trop tard ou trop tôt (Se llega o demasiado tarde, o demasiado pronto)
On passe tout d'suite (Se pasa enseguida)
Ou l'on fait le poireau (O te quedas más clavado que un puerro plantado en la tierra)

La barrière est en bas ou en haut (La barrera está abajo o arriba)
Ceux qui ont d'la veine (Los que tienen suerte)
Passent sans peine (Pasan sin apuro)
Les pas vernis restent le bec dans l'eau (Los que no, se llevan un chasco)
Y a toujours un passage à niveau (Siempre hay un paso a nivel)

Y a toujours un passage à niveau (Siempre hay un paso a nivel)
Qui barre la route (Que se interpone en el camino)
Ça vous dégoûte! (Eso nos fastidia)
On arrive ou trop tard ou trop tôt (Se llega o demasiado tarde, o demasiado pronto)
On passe tout d'suite (Se pasa enseguida)
Ou l'on fait le poireau (O te quedas más clavado que un puerro plantado en la tierra)

La barrière est en bas ou en haut (La barrera está abajo o arriba)
Ceux qui ont d'la veine (Los que tienen suerte)
Passent sans peine (Pasan sin apuro)
Les pas vernis restent le bec dans l'eau (Los que no, se llevan un chasco)
Y a toujours un passage à niveau (Siempre hay un paso a nivel)

miércoles, 17 de abril de 2019

Mimile (Un gars de Ménilmontant): Maurice Chevalier.

Maurice Chevalier era del barrio parisino de Ménilmontant. Se refería a sí mismo, con una mezcla de orgullo y humildad, como un chaval que había crecido y  hecho en aquel barrio tan popular y animado. Charles Trenet le escribió una hermosa canción en 1938 sin mencionarlo, titulada precisamente “Ménilmontant”.

Era un cantante portentoso: en sus introducciones, en su fraseo cuando cantaba medio recitando o cuando le arrastraba el ritmo de la canción. Era teatral y coloquial cantando, con tendencia a la parodia, hablando y riéndose de por medio, irónico y con un punto de cinismo. Había algo trabajadamente superficial en su imagen con su sombrerito de paja y su sempiterna sonrisa. Consideraba que su trabajo era proporcionar entretenimiento a la gente en un mundo que está un poco loco.

En septiembre de 1939 Francia declara la guerra a Alemania. El vals de “Mimile” se publica en noviembre de 1939, con música de Georges Van Parys y letra del polifacético Jean Boyer. En diciembre, después de volver del frente, Chevalier cantaría en el teatro para las tropas junto con Joséphine Baker, en otro espectáculo benéfico y propagandístico en el Casino de París. “Mimile” forma parte de ese repertorio para dar moral en la retaguardia.

Pocos meses después, la ofensiva alemana de mayo de 1940 terminó con la entrada de las tropas de la Wehrmacht en París en Junio, y ahí se acabó todo.

En febrero de 1941, Chevalier dijo que había matado a Mimile, el chaval de Mélimontant, porque no se sentía a gusto cantando la canción después de todo lo que había pasado. Y, sin embargo, tanto musicalmente como por el ambiente que recrea la letra, estableciendo un contraste en un personaje como Mimile entre el tiempo de guerra y el de paz, resulta realmente interesante.

En la versión que presentamos quitaron una estrofa en el medio donde subrayan sus valores cívicos y tal. Sin embargo queda mejor así, pasando directamente de chico de barrio conflictivo a soldado en el frente. “Ménilmuche” es Ménilmontant con un diminutivo. Y el general Gamelin fue el comandante en jefe del ejército francés al empezar la segunda guerra mundial. Fue destituido poco antes de que los alemanes entraran en París.


¡Mimile!
Une casquette sur l'œil (Una gorra ladeada tapándole un ojo,)
Marchant avec orgueil (caminando con orgullo)
En bombant le thorax (sacando el pecho,)
C'est le dénommé Mimile (es el llamado Mimile,)
Bien plus bouillant qu'Achille (más impetuoso que Aquiles,)
Et bien plus beau qu'Ajax (más hermoso que Ayax.)
C'est pourquoi tout lui est dû (Por eso todo se lo dan)
Dans toutes les rues du vingtième arrondissement (en todas las calles del distrito XX de París.)
Mais sous son air de terreur (Pero bajo su aire amenazante)
Se cache un bon petit cœur (se oculta un buen corazoncito)
Plein d'jolis sentiments (lleno de bonitos sentimientos.)

C'est un gars d'Ménilmontant (Es un chaval de Ménilmontant)
Un vrai p'tit Parigot, un gavroche (un auténtico parisino, un espabilado,)
Un titi, un marrant, Mimile (un chico de la ciudad, un tipo divertido, Mimile)
Il est toujours content (Siempre está contento)
C'est fou c'qu'il est complaisant (Es sorprendente cómo llega a ser de complaciente)
Avez-vous besoin d'lui ? (¿Lo necesitas?)
Appelez le simplement en disant: (Llamadlo simplemente diciendo:)
"Mimile" Mimile répond "Présent!" (¡Mimile!, Mimile contesta “Presente”.)

On peut dire que c'est lui la coqueluche (Podríamos decir que él es la estrellita)
De toutes les petites femmes de Ménilmuche (De todas las mujercitas de “Ménilmuche”)
Dans ses bras, une à une, elles trébuchent (En sus brazos, una a una, van cayendo,)
Il ne leur fait jamais (no les hace nunca)
Des vœux d'fidélité, oui mais... (votos de fidelidad, sí, pero…)
Le p'tit gars d'Ménilmontant (El pequeño chaval de Ménilmontant)
Est un coq si ardent (es un gallo tan ardiente)
Que les poules disent en le quittant: (que las gallinas dicen al dejarlo:)
"Mimile... Il met toujours dans l'mille... (“Mimile… Siempre da en el blanco…)
Mimile est épatant !" (Mimile es espectacular.”)

Si Mimile vous est sympa (Si Mimile os resulta simpático)
Surtout n'le cherchez pas (no lo busquéis por ahora,)
Il a quitté l'quartier (ha dejado el barrio.)
Son départ s'est fait sans bruit (Su marcha se hizo sin ruido,)
On avait besoin d'lui (lo necesitaban)
Pour un autre métier (para otro trabajito.)
Alors rangeant sa gapett' (Reuniendo entonces su gorra,)
Ses ch'mises en satinette (sus camisas de satén)
Couleur de rhatloukoum (color de delicias turcas,)
Il rejoignit l'premier jour (se unió el primer día.)
Mais en blaguant toujours: (Pero bromeando como siempre:)
"J'm'en vais au badaboum..." (“Me voy a donde tocan los tambores…”)

C'est un gars d'Ménilmontant (Es una chaval de Ménilmontant)
Un vrai p'tit Parigot, un gavroche (un auténtico parisino, un espabilado)
Un titi, un marrant, Mimile (un chico de la ciudad, un tipo divertido, Mimile,)
Il est au front maintenant (está en el frente ahora.)
Il a l'moral et comment (Tiene moral y de qué manera:)
Faut-il un volontaire ? (¿se necesita un voluntario?)
Qui donc se présente immédiatement ? (¿quién se presenta inmediatamente?)
Mimile, c'est l'as du régiment. (Mimile, es el as del regimiento)
Il a déjà gagné la croix d'guerre (Ya ha ganado la cruz de guerra)
Il attend la médaille militaire (Y espera su medalla militar.)
Il s'ra bientôt sous-off, il l'espère (Pronto será suboficial, eso espera él)
Il peut tout obtenir (Todo lo podrá obtener)
Gam'lin n'a qu'a bien se tenir... (El general Gamelin tendrá que ir con cuidado…)

C'est un gars d'Ménilmontant (Es un chaval de Ménilmontant)
Un brav' petit bonhomme (Un valiente hombrecito)
Comme en France aujourd'hui y'en a tant (Como en Francia hoy hay tantos)
Mimile... Y'en a comm' ça des mille... (Mimile… Hay como él miles)
Chez tous nos combattants. (Entre nuestros combatientes.)

domingo, 14 de abril de 2019

“Je sais que vous êtes Jolie”: Jean Sablon y Django Reinhardt, 1934.

La canción fue compuesta en 1912, con música de Henri Christiné y letra de Henri Poupon. Jean Sablon la grabó acompañado de André Ekyan al clarinete, Alec Siniavine al piano, y Django Reinhardt a la guitarra el 11 de abril de 1934. Podemos ver los 4 junto a un avión al final del vídeo en una foto sacada ese mismo año.

Una bonita melodía de principios del siglo XX con el aire de otra época adaptada al swing francés de los años 30, y el toque jazzístico de Django Reinhardt. La combinación de Django Reinhardt y Jean Sablon podría parecer sorprendente en un principio, pero no después de escucharlos. Django domina el ritmo de la canción y parece que la dirija, y acompaña sin pisar a un Sablon que canta maravillosamente con una voz delicada que expresa los matices de su emoción, acompañados perfectamente de Siniavine y Ekyan.

Juntos grabaron unas cuantas canciones estupendas que alcanzaron cierto éxito en la radio tanto en Londres como en Francia.

Después de 85 años desde que interpretaran la canción, y 107 desde que la compusieran, después de que todo se haya marchitado e ido para no volver, de alguna manera la impresión de aquella belleza sigue flotando en el aire y el presente mientras escuchamos cómo suena lo que grabaron.


"Vraiment, Monsieur, je voudrais pourtant savoir (“La verdad, señor, quisiera sin embargo saber,)
Pour quel motif, vous me suivez tous les soirs? (¿por qué motivo me sigue todas las noches?)
Chaque fois qu'il faut que je sorte (Cada vez que tengo que salir,)
Je vous retrouve à ma porte!" (¡Os encuentro en mi puerta!”)

"Mademoiselle, j'ai tort, pardonnez-moi! (“Señorita, me equivoco, excúseme.)
Mais votre charme a mis mon coeur en émoi (Pero vuestro encanto ha agitado mi corazón.)
Je sais bien que vous en rirez, (Sé bien que le dará la risa,)
Que jamais vous ne m'aimerez! (y que nunca me amará)

Je sais cela! Oui, mais voilà! (Ya lo sé… Sí, pero aquí estoy.)

Je sais que vous êtes jolie (Yo sé, que es usted hermosa)
Que vos grands yeux pleins de douceur (Que sus grandes ojos llenos de dulzura)
Ont charmé tout mon coeur (han encantado todo mi corazón…)
Et que c'est pour la vie! (¡Y que será para toda la vida!)

Je sais que c'est une folie (Sé, que es una locura)
Que, loin de vous, je devrais m'en aller à jamais (Que, lejos de usted, me debería ir para siempre)
Je sais, je sais que vous êtes jolie!" (Yo sé, yo sé… que es usted hermosa.)

Je sais que vous êtes jolie (Yo sé, que es usted hermosa,)
Que vos grands yeux pleins de douceur (que sus grandes ojos llenos de dulzura)
Ont charmé tout mon coeur (han encantado todo mi corazón…)
Et que c'est pour la vie! (¡Y que será para toda la vida!)

Je sais que c'est une folie (Sé que es una locura…)
Que, loin de vous, je devrais m'en aller à jamais (Que, lejos de usted, me debería ir para siempre)
Je sais, je sais que vous êtes jolie!" (Yo sé, yo sé… que es usted hermosa.”)

miércoles, 10 de abril de 2019

"Sur une colline": un vals triste de Paul Misraki.

Paul Misraki explica en sus notas autobiográficas cómo se originó la canción. Empieza cuando tenía 20 años:

“Esta canción, compuesta en 1941 bajo la ocupación y luego editada y cantada por Edith Piaf en 1946, cuenta lo que me sucedió en 1928, cuando soñaba con convertirme en músico. Pero mi padre quería que pensara en “cosas serias”, como él decía.

Me encontré, por tanto, un día de otoño, en una oficina de la compañía de seguros que él presidía, sentado delante de un gran registro lleno de cifras que representaban libras inglesas, con la responsabilidad de transformarlas en francos franceses según el mercado de valores. Y, por supuesto, la máquina de calcular no se había inventado todavía.

Al principio, concienzudamente, lo hacía lo mejor que podía. Pero después de meses de aburrimiento, de soñar con la música y calcular cifras, fui a sincerarme con el jefe del departamento, una señora amable de pelo cano, cuya extrema amabilidad atrajo mi simpatía.

- Señora, se da usted realmente cuenta de que el trabajo aquí es… monótono, ¿no?

- Pero señor Paul, ¡eso es la vida!

Esta contestación me causó el efecto de un mazazo: “la vida”, no podía ser “eso”.

En 1941, en el aburrimiento y tristeza de aquel ambiente, el recuerdo de esta escena me vino de vuelta, y dio nacimiento a una canción que tuvo el honor de ser cantada por Edith Piaf”.

En 1929, un año después de su sensación de fracaso en la oficina de la empresa de seguros, se unió a la orquesta de su amigo Ray Ventura como segundo pianista, arreglista y compositor. Siguió una década de éxitos con canciones inolvidables. Pero con la ocupación alemana le vino de nuevo el recuerdo con más motivo, y acentuó la sensación de tristeza cuando compuso la música y escribió la letra. Su familia era de origen sefardí y se fue enseguida de Francia para no volver hasta 1945: su madre, su tía y su tío habían muerto mientras tanto en Auschwitz. Comprendió poco después también que los tiempos habían cambiado, que ya nada era lo que había sido y que las canciones francesas de su época habían quedado atrás, y gracias a su excelente formación musical pudo dedicarse a componer música para películas.

Nadie como Edith Piaf para cantar este vals sin alegría acerca de un paraíso perdido.


Je voudrais être sur une colline (Yo quisiera estar sobre una colina)
Où l'on respire un air miraculeux (Donde se respire un aire milagroso)
Où le vent tiède, en passant, vous câline (Donde el viento cálido, al pasar, te abraza)
Où l'horizon se confond dans le bleu (Donde el horizonte se confunde con el azul.)

Ici tout est fumée (Aquí todo es humo)
Ou tout est gris, tout est maisons (O todo es gris, todo son edificios)
Et les douleurs passées (Y los dolores pasados)
Stagnent toutes en ma prison (Se estancan todos en mi prisión)
Chaque pierre raconte une histoire (Cada piedra cuenta una historia)
Une histoire triste à mourir (Una historia triste a morir)
Et de tout petits drames sans gloire (Y de pequeños dramas sin gloria)
Où l'on pleure des souvenirs (Donde se lloran los recuerdos.)

Je voudrais être sur une colline (Yo quisiera estar sobre una colina)
Où l'on respire un air miraculeux (Donde se respire un aire milagroso)
Où le vent tiède, en passant, vous câline (Donde el viento cálido, al pasar, te abraza)
Où l'horizon se confond dans le bleu (Donde el horizonte se confunde con el azul.)

J'inscris des chiffres tristes (Inscribo cifras tristes)
Sur un grand registre blanc (En un gran registro blanco)
Et dans ce décor triste (Y en este triste decorado)
Il y en a qui sont contents (Los hay que están contentos)
Mais mon coeur y connait le martyre (Pero mi corazón conoce el martirio)
J'ai besoin d'espace aéré (Necesito espacio con aire)
Et le bruit des machines à écrire (Y el ruido de las máquinas de escribir)
Me tourmente jusqu'à pleurer (Me atormenta hasta llorar)

Je voudrais être près d'une rivière (Yo quisiera estar cerca de un río)
Où le soleil fait des reflets tremblants (En el que el sol cause reflejos temblorosos)
Sur l'herbe verte au bord d'une clairière (Sobre la hierba verde al borde de un claro)
Tandis qu'au ciel passent des flocons blancs (Mientras que en cielo pasan copos blancos.)

Je sais que l'on peut vivre (Sé que se puede vivir)
Loin des villes, loin des rues (Lejos de las ciudades, lejos de las calles)
J'ai lu dans bien des livres (He leído en muchos libros)
Ce que je n'ai pas connu (Lo que no he podido conocer)
Je voudrais qu'une fièvre m'emporte (Quisiera que una fiebre me poseyese)
Et m'emmène pour quelque temps (Y se me llevara durante un tiempo)
Et parfois je voudrais être morte (Y a veces quisiera estar muerta)
Enterrée, au milieu des champs (Enterrada, en el medio de los campos)

Je voudrais être sur une colline (Quisiera estar sobre una colina)
Âme sans coeur dans l’air miraculeux (El alma sin corazón en el aire milagroso)
Flottant tendre dans la brise câline (Flotando tiernamente en la brisa cálida)
Vers l'horizon qui se fond dans le bleu (Hacia el horizonte que se funde con el azul.)

domingo, 7 de abril de 2019

Las canciones de Georges Brassens.

El periodo de entreguerras del siglo pasado dio lugar a una edad dorada de la cultura francesa que la hizo brillar en todos sus ámbitos, y en la que destacó también la llamada canción popular: Maurice Chevalier, Ray Ventura y sus orquestas, las composiciones de Paul Misraki, las de Vincent Scotto, Georges van Parys, Albert Willemetz, Delettre, las de Mireille y Noain, Pils et Tabet, Jean Boyer, Charles et Johnny, el propio Charles Trenet, Edith Piaf, Tino Rossi, Jean Sablon o Alibert, incluyendo la guitarra de Django Reinhardt con Stéphane Grappelli; la canción tradicional, operetas y el vodevil, mezclado con el swing americano que había llegado a Europa con el sonido de sus metales y el ritmo apresurado que había tomado nada más empezar el siglo XX.

Las canciones de Georges Brassens salieron de todo eso que escuchó de muy joven; y por otro lado de su gusto por la poesía francesa con su profundidad literaria que estructuró sus versos diríamos que con una disciplina insobornable: François Villon, Baudelaire, Verlaine, Paul Fort, y su paisano Paul Valéry por poner ejemplos. Merece la pena escuchar la música que le puso a los siguientes versos de Victor Hugo:

Altesse

Altesse, il m'a fallu des revers, des traverses, (Alteza, me hicieron falta reveses y obstáculos)
De beaux soleils coupés d'effroyables averses. (Bellos soles truncados por espantosos aguaceros)
Être pauvre, être errant, et triste, être cocu (Ser pobre, errante y triste, ser cornudo)
Et recevoir beaucoup de coups de pieds au cul. (Y recibir un montón de patadas en el culo.)

Avoir des trous l'hiver à mes grègues de toile (Tener en invierno agujeros en mis toldos de tela)
Grelotter et pourtant, contempler les étoiles (Y entre temblores, contemplar las estrellas)
Pour devenir, après tous mes beaux jours enfuis (Para convertirme, después de todos mis hermosos días desvanecidos)
Le philosophe illustre et profond que je suis. (En el ilustre y profundo filósofo que yo soy.)

Un inteligente punto de sentido del humor cuando expresaba lo que pensaba creaba empatía incluso ente los que pensaban de otra manera. Su personalidad complicada, medio nietzscheano y medio cristiano, con su culto por la amistad y la necesidad de ser fiel a uno mismo, su rechazo por el comportamiento gregario e irracional de la muchedumbre, lo mismo que por la falsa moralidad de la iglesia y la gente aparentemente respetable, y la disciplina militar que anula la personalidad para que puedan jugar con uno “a los soldaditos” en las guerras, están de fondo en sus canciones. Y por supuesto los matices y complejidades del amor entre un hombre y una mujer.

Encontró sin dificultad el sonido para sus canciones: otra guitarra más específica que acompañara la suya, y un contrabajo. Su voz tenía una pureza que reflejaba su inteligencia y sinceridad natural, y sabía dosificar la dicción en sus versos. Sus melodías son siempre elegantes, y suenan bien incluso por sí mismas. En cuanto a las palabras, las trabajaba incansablemente durante todo el tiempo que fuese necesario, a veces durante años.

Cuando le preguntaron que por qué cantaba canciones, dijo que en primer lugar no sabía hacer nada más; y en segundo lugar, porque vivía en una especie de soledad y aislamiento, y cantar era una manera de contactar con la humanidad, hacerse oír por ella, estuviese esta donde estuviese, y recibir algún tipo de respuesta y reconocimiento.

Después de la interpretación que hizo de “Le grand café” con la guitarra en presencia de Trenet, éste le preguntó al final: “Extraordinario, me pregunto Brassens, cuando os escucho cantar Le grand café, si estoy soñando, si usted está reamente ahí, ¿está usted ahí?” Brassens le contestó: “Está usted soñando un poco, yo no estoy nunca totalmente ahí”. “Ah, estaba dudando, estaba dudando”, contestó Trenet.


Cuando fui a ver su tumba en Sète no hace mucho, unas flores y fotos decoraban su lápida. Un grupito de gente había llegado allí para ver lo que teníamos delante, poco más. El sol de la tarde con el mar de fondo daba a las sombras formas alargadas. De pronto tras la lápida apareció una gallina picoteando cositas del suelo y dando cierta comicidad a la impresión grave que dan todos los cementerios con sus tumbas y sus contenidos. Y mirando la gallina, me pregunté si Brassens tampoco estaría ahí totalmente.

La “Chanson pour l’auvergnat” la compuso según explicó en unas 3 horas: estaba en el París de la posguerra, donde le habían acogido después de irse tan campante del campo de trabajo alemán en el que estaba; y le venían ayudando en las cosas más elementales para que pudiese dedicarse a sus canciones. Dijo que su cuerpo sintió tal agradecimiento que la canción salió prácticamente sola. Auvernés vale por Auvergnat, natural de la Auvernia, o Auvergne, y viene a indicarnos a un tipo de provincias: 3 ayudas recibe sin nombre ni apellido, sin interés a cambio, del auvernés, la mesonera y el forastero, que le reconcilian con el género humano.


Chanson pour l'Auvergnat

Elle est à toi cette chanson (Esta canción es para ti,)
Toi l'Auvergnat qui sans façon (tú el auvernés que sin problema)
M'as donné quatre bouts de bois (me diste cuatro pedazos de leña)
Quand dans ma vie il faisait froid (cuando en mi vida hacía frío.)
Toi qui m'as donné du feu quand (Tú, que me diste fuego cuando)
Les croquantes et les croquants (toda la muchedumbre)
Tous les gens bien intentionnés (y toda la gente bienintencionada)
M'avaient fermé la porte au nez (me dieron con la puerta en las narices.)

Ce n'était rien qu'un feu de bois (No fue nada más que un poco de leña,)
Mais il m'avait chauffé le corps (pero me calentó el cuerpo)
Et dans mon âme il brûle encore (y en mi alma sigue brillando)
A la manièr' d'un feu de joie (como un gran fuego festivo.)

Toi l'Auvergnat quand tu mourras (Tú auvernés cuando te mueras,)
Quand le croqu'mort t'emportera (cuando el enterrador se te lleve)
Qu'il te conduise à travers ciel (que te conduzca a través del cielo)
Au père éternel (hasta el Padre Eterno.)

Elle est à toi cette chanson (Esta canción es para ti,)
Toi l'hôtesse qui sans façon (tú la mesonera que sin problema)
M'as donné quatre bouts de pain (me diste cuatro trozos de pan)
Quand dans ma vie il faisait faim (cuando en mi vida pasaba hambre.)
Toi qui m'ouvris ta huche quand (Tú, que me ofreciste la panera cuando)
Les croquantes et les croquants (toda la muchedumbre)
Tous les gens bien intentionnés (y toda la gente bienintencionada)
S'amusaient à me voir jeûner (se reían de verme ayunar.)

Ce n'était rien qu'un peu de pain (No fue nada más que un poco de pan,)
Mais il m'avait chauffé le corps (pero me calentó el cuerpo)
Et dans mon âme il brûle encore (y en mi alma brilla todavía)
A la manièr' d'un grand festin (como un gran festín.)

Toi l'hôtesse quand tu mourras (Tú mesonera cuando te mueras,)
Quand le croqu'mort t'emportera (cuando el enterrador se te lleve)
Qu'il te conduise à travers ciel (que te conduzca a través del cielo)
Au père éternel (hasta el Padre Eterno.)

Elle est à toi cette chanson (Esta canción es para ti,)
Toi l'étranger qui sans façon (tú el forastero que sin problema)
D'un air malheureux m'as souri (me sonreíste con un aire triste)
Lorsque les gendarmes m'ont pris (cuando los gendarmes me pillaron.)
Toi qui n'as pas applaudi quand (Tú, que no aplaudiste cuando)
Les croquantes et les croquants (toda la muchedumbre)
Tous les gens bien intentionnés (y toda la gente bienintencionada)
Riaient de me voir emmener (se reían de verme llevar preso.)

Ce n'était rien qu'un peu de miel (No fue nada más que un poco de miel,)
Mais il m'avait chauffé le corps (pero me calentó el cuerpo)
Et dans mon âme il brûle encore (y en mi alma sigue brillando)
A la manièr' d'un grand soleil (como un gran sol.)

Toi l'étranger quand tu mourras (Tú forastero cuando te mueras,)
Quand le croqu'mort t'emportera (cuando el enterrador se te lleve)
Qu'il te conduise à travers ciel (que te conduzca a través del cielo)
Au père éternel (hasta el Padre Eterno.)