domingo, 11 de junio de 2017

Sogno di una fanciulla, sobre 1505, de Lorenzo Lotto, National Gallery of Art de Washington.

Lorenzo Lotto nació en Venecia en 1480 y murió en Loreto en 1556. Se formó por tanto en el principio del Cinquecento, seguramente el momento más creativo y lleno de ideas del Renacimiento. Fue un buen retratista, pintó escenas mitológicas con gracia y sus tablas para las iglesias siguen teniendo interés. Sin embargo su carrera como pintor resultó complicada. Podemos detenernos un momento en este posible autorretrato:



Las dos arrugas entre las cejas indican su seriedad y son el signo de un cierto dolor; su vestimenta negra es austera, lo mismo que el cuadro en general; un bonito color verde de fondo contrasta y hace destacar el color castaño y un poco rojizo de su barba, lo mismo que esos ojos que nos miran de reojo, desconfiando un poco del público y sin embargo posando ante él. En realidad se estaba mirando a sí mismo en un espejo mientras se pintaba, de manera que también expresa la concentración del momento y cierta desconfianza mientras pasaba de la imagen en el espejo a la que iba resultando en el lienzo. Parece un tipo reservado, y sin embargo también con la necesidad evidente de expresarse.

La tabla que vamos a comentar a continuación no está firmada, datada ni documentada. En 1681 se le atribuyó a Giorgione en una venta de los Medici en 1681 con el siguiente comentario: "Quadro in tavola di Giorgione, con una dona seduta che guarda il cielo tiene un drapo nelle mani qual sono Danae in piogia d'oro." En 1887 Sir Martin Conway la compró de la colección de Castelbranco en Milán, creyendo que se trataba de una obra del pintor alemán del XVII temprano Hans Rottenhammer; y fue entonces que se relacionó con Lotto por similitud con otra tabla parecida obra de él. En 1934 Kress la adquirió de la colección de Alessandro Contini Bonacossi, le hicieron incluso radiografías que mostraron una curiosa figura detrás, y en 1938 pasó a residir en el Museo de Washington. Se ha querido ver a Dánae y la lluvia de oro, también a la ninfa Rodo, y más en general una alegoría moral sobre la castidad y la tentación del deseo carnal, así como una alusión a la Laura de Petrarca y su “Chiare fresche e dolci acque”, con ese agua a un costado y el laurel que le crece detrás: laurel que conecta también con la ninfa Dafne.

Óleo sobre tabla 42,9 x 33,7 cm.

Pintar un cuadro pequeño es tan o más difícil que pintar uno grande, y siempre destaca más la idea que en uno grande. Tenemos a la muchacha vestida de blanco y oro en el centro de la composición que se destaca con una luz sobrenatural junto a un remanso de agua clara. Tiene los ojos abiertos y parece ausente en su ensueño. Un cupido o algún tipo de angelito alado deja caer sobre ella unas flores blancas de cuatro pétalos como si fuese un fino polvo de estrellas, y detrás crece la rama joven de un laurel que parece proceder incluso de su misma cabeza, como si la vida brotara directamente de ella con la fuerza de la naturaleza. Se unen la noche y el día como si se ubicara la escena más allá del tiempo, con el amanecer cálido entre las montañas y el azul frío de la noche más arriba. Desde la frondosidad del bosque se asoma una sorprendente sátira, que guarda un cierto parecido con el rostro de la muchacha, mirando no sabemos si a ella o al sátiro al otro lado ocupado en embriagarse con un vino que contrasta con el agua limpia que ella tiene delante. De fondo unas montañas que parecen más imaginarias que descriptivas.

Hay una simetría entre el cielo arriba con sus azules, y lo terrenal abajo con sus verdes: la fila de montañas en el centro hace de eje y las figuras forman varios triángulos entre sí apuntando hacia arriba. Esa distribución la rompen los árboles que crecen verticalmente hacia arriba y el hilo de flores que caen hacia abajo, creando así un cierto movimiento en la mirada que mezcla cielo y tierra, y la realidad y el sueño.

Todas esas imágenes alrededor suceden mientras la muchacha contempla su visión con los ojos abiertos. Está presente entre todo lo demás, pero parece pertenecer a un orden distinto de cosas: nos la muestran soñando en un mundo en el que lo visible parece un sueño.

Mirar un cuadro es tratar de conectar a través de las formas organizadas sobre una superficie plana con lo que la gente que las pintó pensaba, imaginaba o incluso soñaba mientras lo hacía. Siglos después de que la pintaran, esta tablita de un palmo y medio de alto por uno y poco de ancho contiene la profundidad de un sueño, y de alguna manera nos abre una puerta y toca nuestras emociones y nos hace funcionar el pensamiento al recorrerlo con la mirada.

domingo, 28 de mayo de 2017

Una luna de papel.

Billy Rose estaba produciendo para Broadway en 1933 una pieza teatral de Ben Hetch, “The Geat Magoo”, con una historia de amor y ambiciones ubicada en el parque de atracciones de Coney Island. Rose pensó que una canción le quedaría bien, y le pidió a Harold Arlen la música con la siguiente idea:

“Necesitamos aquí una canción para un charlatán de feria que llama a la gente para que entre en su negocio. Un tipo realmente cínico que de pronto se enamora y descubre que el mundo es más que Coney Island y el papel maché y ese tipo de diversiones aparentes y superficiales. Pero tiene que ser una canción de amor”.

Arlen intentó pensar acerca de una historia de amor cínica, en algo que un tipo así podría cantar. Pero no lo consiguió y según sus palabras:

“Nunca conseguiría ser cínico en eso. Yo podía ver la vida en su totalidad, en toda su realidad”.

La canción recrea ese escenario artificial con una luna de papel y adornos de oropel, como si fuesen las palabras vulgares y los lugares comunes que son un pálido y gastado reflejo de las cosas de este mundo, una imagen falsificada en la que el amor y la fe en otra persona no pueden encajar. Y así E.Y. Harburg and Billy Rose completaron la letra.

La obra de teatro no funcionó, pero la canción con su bonita melodía y el secreto que guardan sus palabras alcanzó un cierto éxito durante los años de la Gran Depresión. En 1944 Nat King Cole la grabó con su trío en para convertirla en un éxito, y a partir de ahí se sucedieron las versiones.

Nat King Cole la grabó de nuevo para un programa especial que la BBC le dedicó en 1963, con una puesta en escena y decorados televisivos.



It's only a paper moon

Say, it's only a paper moon (Pongamos que sea sólo una luna de papel)
Sailing over a cardboard sea (Navegando sobre un mar de cartón)
But it wouldn't be make-believe (Pero no sería una fantasía)
If you believed in me (Si tú creyeses en mí)

Yes, it's only a canvas sky (Sí, es sólo un cielo hecho de tela)
Hanging over a muslin tree (Colgando sobre una árbol de muselina)
But it wouldn't be make-believe (Pero no sería una fantasía)
If you believed in me (Si tú creyeses en mí)

Without your love (Sin tu amor)
It's a honky tonk parade (Es un desfile con música ruidosa y vulgar)
Without your love (Sin tu amor)
It's a melody played in a penny arcade (Es una melodía que suena en una feria barata)

It's a Barnum and Bailey world (Este mundo es un circo lleno de engaños)
Just as phony as it can be (Tan falso como pueda ser)
But it wouldn't be make-believe (Pero no sería una ilusión)
If you believed in me (Si tú creyeses en mí)

viernes, 12 de mayo de 2017

Exactly like you.

Esta canción se estrenó como parte de un musical de Broadway en 1930 y enseguida empezó a funcionar por sí misma, difundiéndose cada vez más con el tiempo hasta convertirse en un clásico. Combina a la perfección la música de Jimmy McHugh con la letra de Dorothy Fields, y queda igual de bien cantada por una voz femenina que por una masculina: que la compusieran un hombre y una mujer tuvo que ayudar en ese sentido, al fin y al cabo el tema de la letra trata sobre lo que es descubrir a tu media naranja.

Y aunque no sea cantada la música también te atrapa. Pero las palabras de alguna manera quedaron indisolublemente unidas a las notas, y la melodía las evoca todo el rato que suena aunque sea de una manera silenciosa.

Hay unas cuantas versiones disponibles de 1930. Tienen en común ese aire anticuado y de revista musical con un toque cursi que le queda estupendamente bien: Elsie Carlisle la canta de una manera sencilla y natural, con su toque dramático en un momento dado y una orquesta detrás bien dirigida; a destacar también la del curioso dúo de tenor y barítono con piano de Layton y Johnstone; y merece la pena escuchar la espectacular versión instrumental de Merle Johnston & His Ceco Couriers.

Louis Armstrong la llevó ese mismo año al terreno de Jazz con su orquesta. Transformó la melodía cambiando las notas descendentes y ascendentes de las frases principales, que resultan difíciles de cantar, por una repetición que simplificaba la idea, y mientras la cantaba improvisadamente tanto le gustaba la música que deja al final los versos a medias y se deja llevar por la música en sí. La grabación está algo cascada pero tiene el toque de la autenticidad.

A partir de ahí la canción se fue reinterpretando una y otra vez en el repertorio jazzistico.

Benny Goodman  la convirtió en un gran éxito en 1936 con su Trio. Count Basie la grabó con su orquesta y vocalista de entonces, Jimmy Rushing, en 1937. Teddy Wilson con su elegante orquesta y piano en 1939. Destacable la versión de The Spirits of Rhythm de 1930 y algo. Bing Crosby con el Bob Scobey's Frisco Jazz Band 1957.

Django Reinhardt con Stephane Grappelli y el Quinteto del Hot Club of France se fijaron en ella en 1936, y de 1939 tenemos esta grabación también francesa de Albert Ferreri et le Trio Ferret.

Louis Prima la llevó al estilo de New Orleans en 1938, y Captain John Handy con Punch Miller un poco más tarde en 1970.

Art Tatum la improvisó en esta grabación de 1944; otro pedazo de pianista, Oscar Peterson, en 1949, y luego en 1974 con Count Basie; Errol Garner en 1954 con su sentido para la balada; The Red Garland Trio en esta espectacular versión de 1958;  Earl Hines con Jimmy Rushing grabaron esta joya en 1967; y de 1984 tenemos una pulida versión de Ray Brown con su trio.

Lionel Hampton con su vibráfono en una espléndida versión en 1956.

The Bud Freeman Trio la grabaron en Chicago en 1938, y Lester Young en 1939. Don Byas en 1941; Dizzy Gillespie con Stan Getz y una compañía de lujo en 1954; Ben Webster en 1957; John Coltrane con su quinteto y Paul Quinichette en 1957; Lou Donaldson en 1960; Yusef Lateef con el oboe en 1966, el mismo año que un veterano Coleman HawkinsSun Ra en 1978.

Nina Simone con su estilo al 100% en 1959. Sam Cooke en 1961, Aretha Franklin en 1962 y Doris Tray en 1970 la llevaron al terreno del Soul. Rita Moss a lo pop en 1961, y un temprano Johnny Guitar Watson en 1963 con su estilo todavía haciéndose. Carmen McRae a medio camino del jazz y el funky en 1973. Robert Lockwood Jr. la aproximó en 1984 al ambiente del blues, y B.B. King la tocó en público en 2003.

Por internet pululan muchas versiones caseras realmente estupendas, hechas por el mero placer de hacer música y el sentido de la diversión, no faltas de talento ni imaginación: como la de Kiriki Club con su coreografía y estética retro; Friends of Old Puppy, sacando partido de sus instrumentos; las espontaneidad de Victor y Penny en su coche, con el acierto del dúo masculino y femenino;  el sorprendente talento de sam scott y su mirada pícara al final; el sonido logrado de la armónica de David Naiditch acompañado de 2 guitarras; el bonito sonido mecánico de un piano roll; y Højbro Plads Jazz Trio con su ambiente callejero.

Escogeremos la versión del Nat King Cole Trio para ilustrar el post porque es tan única como él. No está claro si Nat Cole cantaba como tocaba el piano, o si tocaba el piano como cantaba: probablemente ambas cosas sean ciertas. Retoma la idea de Louis Armstrong y la transforma con su estilo: convierte las notas descendentes y ascendentes de las frases principales en una repetición muy rítmica de una sola nota que le iba a la perfección y era recurrente en él. Y al sonido habitual de la guitarra y el contrabajo de su Trio le añadió unos bongos que enriquecían el conjunto y que evidentemente le gustó. El resultado es elegante y muy cool.




I know why I've waited (Sé por qué he estado esperando)
Know why I've been blue (Sé por que anduve triste)
Prayed each night for someone (Rezando cada noche por alguien)
Exactly like you (Exactamente como tú)

Why should we spend money (¿Por qué deberíamos gastar dinero)
on a show or two? (En alguna peli o dos?)
No one does those love scenes (Nadie hace las escenas de amor)
Exactly like you (Exactamente como tú)

You make me feel so grand (Me haces sentir tan tan bien)
I wanna give the world to you (Quisiera entregarte el mundo)
You make me understand (Me haces comprender)
Each foolish little dream I'm dreaming (Cada uno de mis locos sueños que sueño )
And the schemes I'm scheming (Y los deseos que en secreto planeo)

I know why my mother (Sé por qué mi mamá)
Taught me to be true (Me enseñó a ser fiel)
She meant me for someone (Ella me quiso para alguien )
Exactly like you (Exactamente como tú)

I know why I've waited (Sé por qué he estado esperando)
Know why I've been blue (Sé por que anduve triste)
Prayed each night for someone (Rezando cada noche por alguien)
Exactly like you (Exactamente como tú)

Why should we spend money (¿Por qué deberíamos gastar dinero)
on a show or two? (En alguna peli o dos?)
No one does those love scenes (Nadie hace las escenas de amor)
Exactly like you (Exactamente como tú)

You make me feel so grand (Me haces sentir tan tan bien)
I want the world to you (Quisiera el mundo para ti)
You make me understand (Me haces comprender)
Each foolish little dream I'm dreaming (Cada uno de mis locos sueños que sueño )
And the schemes I'm scheming (Y los deseos que en secreto planeo)

Now I know why my mother (Ahora entiendo por qué mi madre)
Taught me to be true (Me enseñó a ser fiel)
She meant me for someone (Ella me quiso para alguien )
Exactly my baby like you (Exactamente cariño como tú)    

domingo, 7 de mayo de 2017

La naturaleza de la mentira.

El engaño es perfectamente natural. Se miente para sacar una ventaja que puede resultar vital en una determinada situación. En la selva ningún animal quiere que se note su presencia cuando caza, ni por supuesto para ser cazado, y se engaña tanto para lo uno como para lo otro: la mariposa que extiende sus alas por ejemplo en las narices del bicho que le viene por detrás para atraparla, le muestra dos ojos grandes dibujados en las alas que despliega para asustarlo; el pelaje del tigre agazapado e inmóvil con los ojos clavados en la presa, es una continuación de las luces y las sombras del bosque en el que se oculta.

Con las personas pasa básicamente lo mismo, sólo que nos mentimos los unos a los otros. A estas alturas de la evolución, en que ninguna otra especie supone ya una amenaza, parece que la supervivencia pase por el dominio del propio ser humano con engaños.

Cuando en los juicios de las pelis te hacen poner la mano en la Biblia y jurar decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, es porque normalmente no se hace. En realidad lo que te están pidiendo es que no mientas, que es lo más parecido a decir la verdad.

Verdad y mentira son las dos caras de una misma moneda. La mentira existe porque existe una verdad, que independientemente se nos va mostrando por sí misma paulatinamente pero nunca del todo.

domingo, 30 de abril de 2017

La última canción de John Lennon.

En 1975 tras el nacimiento de su hijo con Yoko, John Lennon colgó la guitarra y dejó la música para dedicar el tiempo a su familia. Se definió como un “amo de casa”, y hacía broma refiriéndose a sí mismo como un Howard Hughes en su reclusión. Así pasó felizmente esos cuatro últimos años de su vida alejado del ruido y las distorsiones de la fama.

Lennon dijo que los 70 habían sido una década decepcionante, y añadía con optimismo que los 80 podrían ser mucho mejores. Volvió al negocio y sacó el sencillo (Just Like) Starting Over en octubre de 1980, seguido al mes siguiente por el álbum Double Fantasy.

Es muy posible que esta canción fuese la última que compusiera en noviembre de ese año. En muchas de las grabaciones caseras de esa época se oye de fondo un pájaro que canta, o un niño que dice algo, o la tele, o algún otro ruido de la vida de fondo. En esta me lo imagino en la cocina con una percusión y su guitarra buscando la canción detrás del estribillo, que repite una y otra vez con una graciosa improvisación al final.





Dear John

Dear John (Querido John)
Don't be hard on yourself (No seas tan duro contigo mismo)
Give yourself a break (Y date un respiro)
Life wasn't meant to be run (La vida no se hizo para correrla)
The race is over, you've won (La carrera terminó, y has ganado)

(...)

And dear John (Y querido John)
Put the TV on, have a snack (Pon la tele y toma un aperitivo)
Wash your mother's back (Lava la espalda de mamá)
The race is over (La carrera terminó…)

lunes, 17 de abril de 2017

Retrato de Larra.

Mariano José de Larra pasó por esta vida rápida y brevemente, pero su brillo nos sigue alcanzando 180 años después de que se fuera de manera que lo podemos sentir próximo todavía. La lectura de los mejores artículos de Larra te arrastra con él en sus paseos por la ciudad de Madrid, y cuando llegas al final y levantas la cabeza para ver de nuevo el mundo de hoy día, te das cuenta de que hay más vida, ideas y actualidad en sus páginas que en los diarios y las cosas que uno tiene que leer y escuchar a fecha de hoy en este país y en muchos otros también. Hay en el fondo de sus artículos perdigonadas en distintas direcciones: hacia la sociedad que le tocó vivir, hacia sí mismo e incluso hacia el propio lector que nos incomodan y duelen, y que a la vez nos hacen sentir vivos e incluso nos divierten.

Empezaremos por su firma. La siguientes pertenecen a su correspondencia personal: las escribe de distinta manera con abreviaturas diferentes, y el arabesco inferior nunca es igual. Vemos espacios entre las distintas partes que no son constantes: a veces “Mariano” va pegado a “José” y a veces no; "José" a veces es "Jé." y otras no; el “de” a veces queda solo o se pega al apellido, que por lo general se aleja del nombre hacia la derecha quedándose más o menos solo, evocando así un cierto desapego e incluso una cierta afirmación de una independencia próxima la soledad, por no decir aislamiento.


Resulta interesante compararlas con la firma abajo ilegible sin nombre ni apellido, sólo con el arabesco, en una carta a sus padres siempre con afecto y respeto; y a su mujer, las 2 de encima: MJ de L en una nota apresurada, y en la segunda a la derecha más formal después de describirle "tu amigo": 


Además de los conocidos pseudónimos con los que firmaba sus artículos, "Fígaro" o "Andrés ni por ésas" entre otros:


El sello seco con las iniciales M.L. y una muestra en el papel.



Alguien que firma de tantas maneras, incluso con distintos nombres, y que se emplea en tantos géneros literarios, diversificándose de tal manera en su vida social y sus actividades políticas, y que se divide entre varias mujeres, es varias personas a la vez con distintas voces e incluso contradictorias. El ímpetu de su juventud y su inquietud natural se combinan en su personalidad con su vida complicada desde una infancia itinerante. Su padre, partidario de José Bonaparte, tuvo que emigrar con su hijo de 4 años a Francia en 1813; allí Mariano José olvida su castellano nativo en favor del francés;  y después de la amnistía de Fernando VII vuelve a España 5 años después para aprender de nuevo el castellano, como un extranjero en su propia tierra reiniciando por segunda vez su infancia.

Querer clasificar literariamente a un escritor tan único como Larra es como querer encontrar una norma para una excepción. Su prosa tiene el aspecto del Barroco español, contiene un cierto ideario de la Ilustración francesa, y conecta de alguna manera ya con el Romanticismo que pronto iba a repartir desesperación por toda Europa. Fue precisamente en sus artículos llamados de costumbres donde encontró su mejor forma de expresión: mezclaba en unas pocas páginas la política, las costumbres, sus reflexiones sobre el ser humano, sus digresiones narrativas, sus juegos de palabras,  su sensibilidad poética, su pensamiento mientras caminaba, su particular relación con la ciudad de Madrid, el teatro, la crítica, la censura, la torpeza de la burocracia, las anécdotas, su facilidad para la retórica, sus interpelaciones al lector, una literatura a medio camino del periodismo, su sentido del humor y su pesimismo, hablando de sí mismo mientras hacía ver que hablaba de los demás, y constituyéndose como narrador en primera persona en el centro de gravedad de todo ese jaleo creativo.


Sin embargo el éxito y reconocimiento que alcanzó enseguida en Madrid como escritor iba más allá de sus cualidades literarias y se convirtió en un fenómeno social: la gente esperaba sus artículos, que se pagaban muy bien, para disfrutar del ingenio de su malicia y asistir a su particular confrontación, cada vez más directa y que tanto le desgastó, con la sociedad y sus costumbres.

"El castellano viejo", de 1832:


"Vuelva usted mañana", de 1833:


"El mundo todo es máscaras; todo el año es Carnaval", de 1833.


"Ventajas de las cosas a medio hacer", de 1834:


"La vida de Madrid", de 1834:


En los siguientes apuntes de “Panorama Matritense” vemos cómo establecía un esquema inicial que después se iba llenando de vida con lo que veía, pensaba y experimentaba:

“Travesura, enredo cómico... El coste de la vida. Variaciones de la sociedad. (Ilegible) los países. Importancia de la clase media, carácter que imprime a cada pueblo. Obras críticas y morales -escritores de costumbres- fin de la sátira e inutilidad de la alegoría. Calidades necesarias -objeto del curioso- ojeada sobre sus artículos mejores. La clase media y el fin de la sátira. “

En la página de atrás siguen unas cuentas que no cuadran, o que se quedaron a medias mientras se puso a pensar ya en otra cosa:


Después del escándalo que causó en la sociedad madrileña de 1834 su infidelidad con una mujer casada, la dolorosa separación de su mujer embarazada, y el cansancio consecuente de su perpetua disconformidad con lo que veía alrededor, Larra parte en la primavera del año siguiente en un viaje que le llevará primero hacia Badajoz, donde va a saludar a su amante que se había apartado de él; y de allí a Portugal, Inglaterra, Bélgica y finalmente París. En los siete meses que pasa en esa ciudad comprende que no es su sitio, y que no puede escribir bien en francés: extraña su vida en Madrid y vuelve en cuanto puede para reanudar con ganas renovadas su carrera literaria. Pero las cosas no han cambiado y a estas alturas tampoco puede dejar de ser el que es: ya no critica sólo lo que no cree, sino también cada vez más lo que cree enfrentándose a sí mismo ante el irónico aplauso del público. Sigue desencajando cada vez más y se da cuenta de que no hay escapatoria, hasta terminar despreciando, en un mal momento del anochecer del lunes 13 de febrero de 1837, su éxito literario, sus aventuras políticas, sus líos amorosos, la vida en general y sobre todo a sí mismo con un pistoletazo final delante del espejo a punto de cumplir los 28. 

Su muerte generó toda clase de comentarios y habladurías, y desde entonces se ha venido interpretando más o menos como la consecuencia de un amor frustrado y el fracaso de su vida privada, combinado con su incapacidad para convivir con una realidad política y social en un país frustrante que culmina con la perdida de su acta de diputado, y siempre con esa aureola de fatalidad que ha acompañado a los grandes poetas románicos.


En realidad su suicidio no se diferencia de cualquier otro suicidio salvo por los detalles personales. Lo verdaderamente chocante es que a los veintitantos años pudiese escribir una literatura tan deslumbrante en una ciudad de provincias como era el Madrid de entonces. Resulta curioso que nadie conozca a Larra fuera de España, quizás resulte difícil de traducir la frescura y naturalidad de su estilo a la vez intelectual en un género que ningún otro escritor europeo supo desarrollar como él. De haber sido francés tendría renombre mundial; pero se trata de un afrancesado español en un país de paletos con una Historia que desde entonces parece moverse en una perpetua decepción.

Hay por otra parte algo quijotesco en su desmoronamiento. Da la sensación de que toda la ficción que había construido en sus páginas tuviese de fondo la realidad gris y con sabor a poca cosa respecto de lo que anhelaba, fuese esto lo que fuese. No sólo creó esa ciudad de Madrid y su sociedad que sentimos tan viva en sus paseos, con los personajes que hace desfilar ante el lector; sino que se hizo salir a sí mismo al escenario con el sobrenombre de Fígaro, otorgándose un protagonismo en su ficción de deshacer agravios, enderezar entuertos y socorrer viudas con una amada idealizada igual que el Quijote.

En el manuscrito de “Modos de vivir que no dan de vivir” de 1835 vemos que los tachones recortan y simplifican. No son grandes modificaciones porque mentalmente el texto venía ya trabajado, y utilizaba como hemos visto apuntes previos. A veces las líneas tienden a ir un poco hacia abajo, y como siempre tenía prisa: la letra en los manuscritos de sus artículos es más fluida y parece que vuele, menos inclinada hacia la derecha y menos formal que en su correspondencia personal. 


Otro manuscrito de un artículo espléndido de 1835, “El álbum”:


Su calidad literaria es cada vez mayor: artículos como “La diligencia”, "El duelo", “Un reo de muerte”, "Los calaveras", "La sociedad", o "Los barateros,  se suceden hasta culminar en los dos que lo anuncian ya como un hombre póstumo en vida:  “El día de difuntos de 1836” y “La nochebuena de 1836”.



El retrato que le hizo José Gutiérrez de la Vega se fecha en torno de 1835, a los 26 años o así: aspecto cuidado y bien vestido, incluso un tanto presumido; mostrando una sortija en su mano inquieta; mirada inteligente y a la vez amarga, parece cansado y con ojeras, y al mismo tiempo asoma la sombra de una sonrisa en sus labios; y un fondo marrón un tanto opresivo: la figura queda aislada y abstraída de su entorno, como fuera de lugar.


Es posible que Madrazo lo dibujara en 1837, poco antes de su suicidio: tiene afeitada la barba, conserva el mismo peinado y se nos muestra aún más elegante. Ya no mira al espectador, e incluso da la sensación de que no lo quiera ver.


El Museo Nacional del Romanticismo de Madrid conserva la camisa que llevó en su postrer día, la podemos ver a la izquierda. Al derecha un chaleco bordado, una levita de fino paño azul y unos tirantes blancos también de él. De alguna manera esa ropa vacía realza la ausencia de uno que se fue antes de tiempo.


Su baraja de naipes. Su última partida la dejó a medias, desentendiéndose del juego que iba a continuar sin él, y que todavía continúa.



jueves, 13 de abril de 2017

Corriente alterna, corriente continua.

Hay una especie de conexión eléctrica entre las células de esta sorprendente asociación de millones de mini seres vivos que llamamos cuerpo humano, que permite que sus órganos puedan funcionar mecánicamente siguiendo las instrucciones de algún tipo de plan general. Sin esos impulsos eléctricos las células se pararían y el corazón por ejemplo se olvidaría de latir.

Y para poder funcionar debemos tener las pilas cargadas. Hay momentos en los que la actividad eléctrica anda más relajada, y otros en los que por el contrario se pone a cien y nos iluminamos con más lucecitas que un árbol de navidad.



She was a fast machine she kept her motor clean (Era un máquina perfecta con el motor a punto)
She was the best damn woman that I ever seen (Era la condenada mejor mujer que jamás había visto)
She had the sightless eyes telling me no lies (Con ojos transparentes que no me podían mentir )
Knocking me out with those American thighs (Noquéandome con esos muslos de escándalo)
Taking more than her share (Tomando más de lo que le correspondía)
Had me fighting for air (Me hacía perder el aliento)
She told me to come but I was already there (Me apremió a “correrme” pero ya estaba en ello)
Cause the walls start shaking (Porque las paredes empezaron a temblar)
The earth was quaking (La Tierra a sacudirse)
My mind was aching (Mi mente sufría)
And we were making it (Y lo estábamos haciendo)
And you shook me all night long (Y tú, me agitaste toda la noche)
Yeah you shook me all night long (Sí tú, me agitaste toda la noche)

I’m working double time on the seduction line (Trabajándome el doble mis labores de la seducción)
She's one of a kind she's just mine all mine (Es del tipo que siempre era mía)
Wanted no applause it's just another course (No esperaba el aplauso final sino que buscaba un Segundo plato)
Made a meal outta me (Hizo de mí un festín)
And come back for more (Para luego repetir)
Had to cool me down to take another round (Tuve que relajarme para el siguiente asalto)
Now I’m back in the ring to take another swing (Y de nuevo en el cuadrilátero para otro baile)
Cause the walls start shaking (Porque las paredes empezaron a temblar)
The earth was quaking (La Tierra a sacudirse)
My mind was aching (Mi mente sufría)
And we were making it (Y lo estábamos haciendo)
And you shook me all night long (Y tú me agitaste toda la noche)
Yeah you shook me all night long (Sí, tú me agitaste toda la noche)
Knocked me out I said you (Me noqueaste, lo he dicho, tú)
Shook me all night long (Me agitaste toda la noche)
You had me shaking and you (Me estuviste agitando y tú)
Shook me all night long (Me agitaste toda la noche)
Yeah you shook me (Sí me agitaste)
When you took me (Cuando me tomaste)

You really took me and you (Tú realmente me tomaste y tú)
Shook me all night long (Me agitaste toda la noche)
Sou shook me all night long (Me agitaste toda la noche)
Yeah, yeah, you shook me all night long (Sí, sí, sí, me agitaste toda la noche)
You really got me and you (Me tuviste de verdad y tú)
Shook me all night long (Me agitaste toda la noche)
Yeah you shook me (Sí, tú me agitaste)
Yeah you shook me (Sí, me agitaste)
All night long (Toda la noche)