miércoles, 29 de abril de 2015

Hamlet en Inglaterra. Prefacio y Acto I: Una salvación inesperada.

Prefacio.

La desafortunada muerte de Polonio obliga a Hamlet a dejar Dinamarca por un tiempo. Su tío Claudio hace que Rosencrantz y Guildenstern lo acompañen y escolten hasta Inglaterra, con una carta en la que secretamente pide al rey de Inglaterra que mate a Hamlet nada más verlo. No está claro si sus dos amigos de la infancia son conscientes del mensaje que llevan, pero Hamlet descubre la carta y la trampa durante el viaje, y entonces reescribe el mensaje para que sean Rosencrantz y Guildenstern los ejecutados. Durante el viaje por mar son atacados por unos piratas y cae prisionero antes de llegar a Inglaterra. Nos lo cuenta en una carta que hace llegar después por medio de unos hombres a su amigo Horacio:

“Después de leer la carta llevarás estos hombres ante el Rey, para quien les he dado otra carta. Apenas llevábamos dos días de navegación cuando empezó a darnos caza un pirata muy bien armado. Viendo que nuestro navío era poco velero, nos vimos precisados a apelar al valor. Llegamos al abordaje: yo salté el primero en la embarcación enemiga, que al mismo tiempo logró desaferrarse de la nuestra, y por consiguiente me hallé solo y prisionero. Ellos se han portado conmigo como ladrones compasivos; pero ya sabían lo que se hacían, y se lo he pagado muy bien. Haz que el Rey reciba las cartas que le envío, y tú ven a verme con tanta diligencia, como si huyeras de la muerte. Tengo unas cuantas palabras que decirte al oído que te dejarán atónito; bien que todas ellas no serán suficientes para expresar la importancia del caso. Esos buenos hombres te conducirán hasta aquí. Rosencrantz y Guildenstern siguieron su camino a Inglaterra. Mucho tengo que decirte de ellos. Adiós. Tuyo siempre, Hamlet.”

No sabemos cuánto tiempo pasó Hamlet cautivo ni en qué circunstancias, pero quien vuelve a la corte de Elsinor tiempo después parece ya otro hombre. En esta historia que sigue haremos conectar el secreto de ese viaje con el de su autor, William Shakespeare. No sabemos casi nada de él desde su matrimonio en 1582 hasta que empezó a destacar en Londres como dramaturgo en 1592, cerca ya de los 30.


Hamlet en Inglaterra. Acto I: Una salvación inesperada.

Después del episodio del abordaje frustrado Hamlet queda solo en el barco pirata. La tripulación le rodea y se lo queda mirando a una cierta distancia. Hamlet vuelve la cabeza y mira hacia el mar cómo su barco va quedando cada vez más lejos, y entonces deja caer su espada. El capitán, un tipo grueso con expresión burlona, se adelanta y se fija de arriba abajo en ese joven bien vestido, valiente y dotado de ingenio cuando responde.

- Vaya, vaya, mirad qué plumas más elegantes tiene el pajarito que cayó en nuestra jaula. ¿Sabrá cantar?

Hamlet le sonríe y pregunta:

- ¿Sabéis de música, mi señor?

- Lo suficiente para diferenciar un rebuzno en el campo y un laúd de palacio... ¡Will!

Un tipo de aspecto arreglado y ojos inteligentes sale del camarote y se acerca al capitán. Hamlet observa que no se parece a ninguno de la tripulación. El capitán se lo lleva aparte y tienen una pequeña conversación. Luego vuelven y el tal Will se le acerca y le pregunta sin presentarse:

- Quién eres.

- Hamlet, de Dinamarca.

- A dónde ibas.

- A Inglaterra.

-Inglaterra ya no es lo que era… Aunque supongo que nunca nada ha sido lo que antes fue. Vuélvete, allí no hay gran cosa.

Sir John se ríe y Will continúa con su interrogatorio:

- ¿Y por qué te alejabas de Dinamarca?

- Maté a un hombre por equivocación. Tuve que marcharme y me ayudaron a escapar. Luego descubrí que se trataba de una trampa: iban a matarme al llegar a Inglaterra.

- No se nace por error ni se muere por equivocación Pero tenéis razón, el error parece ser la sustancia de esta vida. En fin, te hallas a medio camino entre Dinamarca e Inglaterra, diría que no es una gran elección. Puedes unirte un tiempo a este alegre grupito de ladrones, asesinos, borrachos e inadaptados, y luego decides qué es lo menos malo .

- Procuraré estar a la altura.

Will recoge la espada y se la devuelve:

- Puedes circular libremente por el barco. Esta noche cenarás con Sir John y conmigo y podremos hablar. Dormirás con la tripulación. Quítate esa ropa de palacio que llevas, Harry el cojo te dará una nueva. Trabajarás como los demás y te pagaremos lo justo: te vendrá bien un poco de trabajo honrado. Dentro de 3 días llegaremos a Inglaterra. Una vez allí nos ocultaremos una temporada en un pueblo de la costa.

El capitán Sir John se quita el sombrero y le hace una reverencia bastante cómica a Hamlet, que sonríe mientras se oyen las carcajadas de la tripulación.

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